Hoy llevamos a la oficina dos piezas que encarnan elegancia y sofisticación desde una perspectiva clásica.
Por un lado, Tabarome de Creed, una fragancia tradicional, madura y exquisita con un aire vintage. Su esencia se construye sobre una base de tabaco fresco con un sutil toque de naranja amarga, aunque su composición es mucho más compleja. A pesar de su tono absolutamente clásico, no hay nada que se le asemeje.
En la muñeca, un Baltic, un reloj de micromarca con un diseño clásico y una excelente relación precio-calidad. Su movimiento automático suizo Miyota 8315 ofrece una confiable reserva de marcha de 60 horas. Aporta un toque de elegancia sin caer en lo excesivamente clásico o formal, convirtiéndose en una gran alternativa para quienes buscan un buen reloj, discreto pero con carácter, lejos de las marcas más ostentosas…
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